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Un vino de enorme fuerza, con infinita fruta, mucha tanicidad y modales contundentes, que se agarra a las paredes bucales llenando de naturaleza y rusticidad bien entendida. Es posible que le falte finura y complejidad, pero su enjundia y carácter le hacen muy atractivo dentro de su indudable calidad.
El caldo ha permanecido durante un año en barricas de roble americano. Ingresó en cristal en junio de 2001.
Año de fundación: 1972.
Hectáreas de viñedo: 200 en Roa y Pesquera.
Producción anual media: 600.000 botellas.
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